Ya llevamos un tiempo oyendo hablar de qué es el coworking, sobre todo, porque esta forma de trabajo irrumpió con mayor o menor éxito en muchas de nuestras ciudades.

Lejos de quedarse estancada, esta opción que revolucionó el mundo profesional y lo hizo adaptándose a las nuevas tecnologías y a las nuevas exigencias de un mapa laboral en crisis, se sigue reinventando o mejor dicho, lo siguen reinventando.

Eso sí, su reinvención sigue teniendo como premisa de base la misma de siempre, esto es, ser una opción para salir adelante (a veces la única) para muchos profesionales y que ahora extiende sus beneficios de una manera diferente ya no a los usuarios sino a aquellos que facilitan estos espacios de trabajo.

Pero de esto hablaremos más adelante, ahora hagamos un repaso antes de seguir con el tema.

¿Qué es el Coworking?


Asistimos a un espectáculo en el que, con mayor frecuencia, vemos cómo las empresas externalizan muchos de sus departamentos y contratan a freelancers o a microempresas para hacer lo que antes se hacía dentro de las organizaciones.

Ante este panorama y ya desde hace algún tiempo empezaron a brotar cual champiñones una amalgama de espacios para todos estos trabajadores autónomos que han “resurgido” y que tratan de paliar la falta de empleo que no de trabajo.

Y aquí es donde entra en escena el Coworking.

Por hacerlo fácil diremos que consiste en que profesionales independientes, emprendedores y PYMES comparten un espacio de trabajo con otras personas que, por lo general, realizan una actividad profesional diferente a la suya.

¿Cuál es el atractivo principal de un coworking?

Pues, evidentemente, los costes y es que un coworking implica trabajar en unas condiciones económicas más rentables que tener que costear un espacio de trabajo propio e individual.

Un espacio de coworking permite reducir costes desarrollando cada uno su trabajo pero incluso dejando una puerta abierta a proyectos conjuntos con otros “compañeros” de “cotrabajo”.

Con el coworking los compañeros tradicionales de la misma empresa se convierten en compañeros de trabajo de distintas empresas.

Por lo general, en cada uno de estos espacios de trabajo colaborativo existen uno o varios gestores que se encargan de ver y activar posibles relaciones entre los coworkers.

Esto es lo que distingue a un espacio coworking de una oficina tradicional y es que el cotrabajo cubre una necesidad de mercado que hasta hace pocos años no existía y que ahora tiene una demanda creciente.

Las luces tras un espacio de coworking


1.- Ahorro de costes

Como ya te he comentado esta es la ventaja más evidente de un coworking.

Y es que en este tipo de espacios de trabajo podemos disponer de una serie de medios que quizás de otra forma no estén a nuestro alcance.

Dos de los ejemplos más claros son los equipos de proyección o disponer de salas de reuniones con clientes que refuercen nuestra imagen profesional.

2.- Interactividad con otros profesionales – Networking

Partimos de que en estos espacios se juntan profesionales de distintos ramos y de muy diversos sectores y esta “multivariedad” es una granja de posibilidades laborales que, de otro modo, no tendríamos.

Sobre todo para algunos perfiles profesionales, el caldo de cultivo vía networking que se genera en un coworking es ilimitado.

3.- Fomento de la vida social

Si no saben de ti no existes, este principio aplicable a aquellos que no se mueven en Social Media es perfectamente aplicable en este caso.

En muchos casos trabajar como freelance desde casa de una forma más o menos individual es tan posible como respetable, pero no es menos cierto, que trabajar en “contacto” con otros profesionales refuerza nuestra vida social y, finalmente, revierte beneficios para nuestra salud.

4.- Pluralidad de contactos

Queda claro que esta ventaja no tiene el mismo alcance para todos los perfiles profesionales, o dicho de otro modo, es evidente que dependiendo del sector de actividad en el que se esté, los contactos que se pueden cerrar en un coworking serán más o menos.

Pero, en cualquier caso, el abanico de contactos que se mueven en estos espacios y la pluralidad de los mismos es un plus que no podemos desaprovechar

5.- Información actualizada de temas diversos

En esa colmena de trabajadores que son los coworkings cada profesional aporta además de su conocimiento una serie de datos que pueden ser de interés para el resto de cotrabajadores.

Información es poder y si lo piensas un momento, verás que un coworking es un verdadero centro de información pasada y presente.

6.- Negocios y clientes compartidos

Ya te he contado que en estos centros es fácil hacer networking y conocer gente y, por ende, en ellos tendremos más o menos oportunidades para establecer negocios y clientes comunes entre los coworkers.

Puede que el compañero que tienes en la mesa de al lado necesite de los servicios de un profesional con “casualmente” tu experiencia y conocimientos.

7.- Jornada laboral definida por uno mismo

Aquí no hay un horario por cumplir ni una obligación diaria o semanal, tú decides cuando entras y cuando sales.

No se impone que trabajes 8 horas o 12, como si se tratara de tu propia oficina tú eres quien marca tu jornada laboral diaria.

8.- Contratación de instalaciones de forma totalmente personalizada

Cada uno decide el número de horas, de días o de semanas que quiere hacer uso de las instalaciones y, siempre que estén disponibles y no hayan sido ocupadas por otros profesionales, pues las tendremos listas para alquilar y mantener una reunión con clientes o para trabajar en ese proyecto que tenemos entre manos.  

9.- Separación de vida personal y vida laboral

En este caso, y hablando desde la experiencia propia dado que trabajo desde casa y convivo a diario con el problema, marcar la separación necesaria entre vida personal y laboral puede llegar a ser tan complicado como conflictivo.

En mi caso, he podido establecer una mínima frontera habilitando una habitación como despacho desde el que trabajo y al que identifico como espacio laboral dentro de la casa.

Pues bien, en un espacio de coworking el problema anterior desaparece ya que queda perfectamente aislado y definido aparte del ámbito personal del usuario.

Las sombras tras un espacio de coworking


Y claro, todo no podía ser de color de rosa, así que ahora veamos esos aspectos negativos que todo centro de coworking tiene.

1.- No existe en todas las ciudades

A pesar de que cada vez están presentes en más y más lugares, esto no significa que tengamos un espacio de coworking a la vuelta de la esquina e incluso que lo haya en la ciudad o pueblo en el que vivimos.

Como siempre pasa, las ciudades grandes son las que se llevan la palma y acumulan el mayor número de estos centros mientras que en pueblos más pequeños o en algunos barrios ni tan siquiera existen.

2.- Es una opción en desarrollo

Es cierto que cuenta con una serie de seguidores en alza pero no debes olvidar que es un negocio por explotar y tras de sí arrastra con una mentalidad laboral que todavía hay que seguir implantando.

Eso sí, como te contaré un poco más adelante, este tipo de negocios se están empezando a crear en entornos hasta ahora no aprovechados a tal efecto y, a priori, tienen el éxito asegurado.

3.- En principio, está más enfocado a trabajos de oficina

Como es lógico estos centros de trabajo colaborativo están más pensados para actividades llamemos de oficina, aunque ya se dan casos de trabajo cooperativo en espacios industriales con acceso a herramientas, instalaciones y equipos de talleres.

Estos espacios alternativos pueden ser utilizados por inventores, científicos, técnicos industriales…

4.- Falta de silencio y de privacidad

Esto puede ser un verdadero problema a la hora de hacer llamadas profesionales por ejemplo, aunque también es cierto, que pueden solucionarse de una forma sencilla como es usando salas de reuniones para hacer aquellas llamadas que nos requieran de privacidad.

5.- Demasiado ruido

En el caso de que por tu trabajo necesites laborar en silencio o muy concentrado, quizás en un coworking tengas problemas.

Te he hablado de las bondades de estos centros para establecer relaciones con otros profesionales pero esta ventaja puede convertirse en una gran desventaja si como te decía necesitas que no haya ruido para llevar a cabo tu trabajo.

¿Qué espacios comunes hay en un coworking?


Además de los espacios “personales” que alquilemos, en un coworking también se cuenta con una serie de espacios comunes.

Estos lugares, al estar pensados para trabajadores profesionales tipo: gestores de medios sociales, periodistas, abogados, consultores, informáticos, diseñadores o programadores; cuyas herramientas de trabajo se limitan muchas veces a un ordenador de sobremesa o a un portátil, lo “básico” que hay que aportar a este negocio es un espacio que cuente con escritorios, conexión a internet, teléfonos (a veces), salas de reuniones e impresoras.

Y de ahí en adelante ampliar todo lo que se quiera con material audiovisual para conferencias, comodidades tipo cocina o zona de juegos o lo que se considere pertinente para hacer más atractivo el sitio.

Los espacios de trabajo colaborativo se reinventan


Alrededor de este movimiento de trabajo se está creando una red de araña que lo quiere abarcar todo.

Para avalar el argumento anterior te dejo 4 ejemplos que te van a sorprender:

Si estos ejemplos te han parecido poco espera, porque he guardado la guinda del pastel para el final.

Desde el principio te he hablado de reinvención y lo prometido es deuda, así que te lo voy a contar usando dos ejemplos totalmente distintos.

El primer caso nos relaciona al coworking con la reinvención – reconversión y para ello me voy a servir de un claro y original ejemplo: una iglesia.

Sí, yo también abrí los ojos como platos cuando leí la noticia de esta iglesia reconvertida en coworking.

¿Cómo te has quedado?

Pues aún hay más, y este segundo caso puede marcar un antes y un después en un sector que necesita de un buen lavado de imagen.

Me estoy refiriendo a la banca y es que al parecer el “Santander” ya ha puesto en marcha su propia idea de espacios coworking donde dar acceso tanto a clientes como a no clientes a una serie de medios para trabajar.

Desde salas equipadas con wifi, proyectores y mesas modulares hasta sofás, entre otras facilidades, y todo ello gratis.

Esta idea pionera en banca trata de atraer tanto a jóvenes como a emprendedores, autónomos o profesionales de cualquier sector que tendrán acceso a estos espacios para trabajar, mantener reuniones o hacer cursos de formación o ‘networking’.

¿Que te parece la idea?

¿Cuánto crees que van a tardar el resto de bancos en sumarse a ella?

Seguro que en nada les vemos “unidos” (nótese la ironía) por el fin común que supone el desarrollo profesional basado en la colaboración y en compartir para mejorar.

¿Cómo ves esta opción del coworking? ¿Ya la has usado o al menos te lo has planteado en algún momento?

¿Qué es el Coworking y por qué esta forma de trabajo sigue creando tendencia?
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Content Strategist en SEMrush España y LATAM.
Responsable de la gestión de Twitter Chats en #SoMeChatES.
Docente y speaker.