Trabajar como redactor de contenidos es algo que parece estar al alcance de todo el mundo pero ser un buen redactor de textos requiere de ciertas habilidades.

Es más, me atrevo a decir que no sólo se requiere tener una serie de habilidades, sino también tener muy claro qué errores perjudican seriamente a la creación de contenidos. 

Encima, la era digital no ha hecho más que acuciar el ya de por sí grave problema del intrusismo en el mercado de los escritores de contenidos.

Tampoco podemos obviar el hecho de que algunas empresas venden el engañoso mensaje de que contratando redactores (con o sin experiencia) a bajo precio (muy bajo precio) son capaces de garantizar que sus clientes obtendrán un retorno de los contenidos que les entregan. 

Como podrás imaginar, nada más lejos de la realidad, sobre todo, en un momento en el que el marketing de contenidos se enfrenta a una pandemia de  exceso de producción de contenidos mediocres y Google está al tanto de ello. 

Publicar a como dé lugar no es la solución, crear contenidos de calidad es la única vía para que nuestros clientes tengan resultados y para que sigan confiando en nuestro trabajo.

Antes de entrar a detallar los errores que se deben evitar y ver una serie de consejos de redacción y creación de contenidos, vamos a hacer un pequeño alto para analizar la figura del profesional encargado de la redacción de contenidos.

¿Qué es un redactor de contenidos?


Ser redactor de contenidos va más allá de ser un simple escritor, de hecho, implica tanto entender los fundamentos de la escritura como ser capaz de aplicarlos a los objetivos concretos de cada marca. 

Un buen redactor de contenidos es aquél que sabe crear piezas que obtienen resultados y estos resultados serán diferentes en cada momento, para cada cliente y para cada uno de los objetivos o estrategias que estén en marcha. 

Habilidades para trabajar como redactor de contenidos


Dicho lo anterior, es evidente que la primera habilidad para trabajar como redactor de contenidos será contar con una base mínima de conocimientos de escritura pero, ¿qué más hace falta?

Vamos a listar las habilidades más destacables de este profesional.

  1. Conocer perfectamente las técnicas de escritura.
  2. Saber crear historias que cautiven.
  3. Ser ingenioso.
  4. Dominar la investigación y saber documentarse. 
  5. Entender los fundamentos básicos del SEO.
  6. Conocer de primera mano al público objetivo.
  7. Mantenerse actualizado y abierto a cambios.
  8. Ser un experto en redes sociales. 

Entramos en detalles…

1.- Conocer perfectamente las técnicas de escritura

Parece obvio, ya lo hemos comentado pero un buen redactor necesita saber escribir y hacer copywriting de manera que destaque.

Aquí no vale sólo con escribir sin errores gramaticales o de ortografía, sino que se necesita transmitir calidad de forma que los textos sobresalgan de entre otros tantos que pueden estar abordando la misma temática. 

El tono de voz del texto, las pausas, las llamadas a la acción empleadas, el tempo o la longitud de palabras y frases (entre otros), serán aspectos que se deberán tener en cuenta y gestionar con total fluidez. 

Y esta fluidez es evidentemente fruto de un conocimiento experto, por eso es considerado como un factor determinante para trabajar como redactor de contenidos.

2.- Saber crear historias que cautiven 

Hay una escena en la película “Memorias de África” que me viene como anillo al dedo para explicar esto. 

En la escena a la que me refiero, una sublime Karen Blixen (Meryl Streep) embelesaba a Denys Finch Hatton (Robert Redford) y a Berkeley Cole (Michael Kitchen) con un relato no escrito de una historia inventada en ese momento.

Desde el principio al fin se iba tejiendo cual tela de araña una historia en la que los dos caballeros quedaban inequívocamente atrapados.

Y es que Karen con su relato conseguía mantener a su audiencia en un nivel de atención que no admitía interrupciones, en el que ambos galanes se rendían cautivados ante el buen hacer narrativo que iba desde el inicio para ir dando forma a la trama y acabar con un desenlace a la altura de una soberbia historia.

Pues bien, esto mismo pero en formato texto es lo que un redactor de contenidos profesional debe saber hacer a las mil maravillas.      

Y precisamente esto, es lo que marca la diferencia entre un buen redactor y uno mediocre.  

El tema, el ritmo de exposición e incluso algún toque divertido pueden servir de acicate para mantener la atención o, por el contrario, para hacer que esta se diluya como un cubito de hielo en el desierto. 

En este sentido, hay una técnica que no se utiliza todo lo que se debería y es humanizar los textos. 

Trabajar como redactor de contenidos humanizar textos

Los lectores que reciben nuestros textos quieren notar que les escribe alguien de carne y hueso, alguien capaz de empatizar porque es tan real como lo son ellos.  

¿Queremos que nuestros lectores se sientan atraídos?

Pues entonces nos toca trabajar duro para que comprendan lo que estamos escribiendo de forma que se “comprometan” a seguir leyendo.  

Tal y como hacía Meryl Streep, es recomendable leer los textos en voz alta una vez escritos para detectar cómo suenan y comprobar que el ritmo está perfectamente alineado con la idea que queremos transmitir en cada momento de nuestro contenido. 

3.- Ser ingenioso

Lo he mencionado de pasada en el punto anterior pero, a veces, poner una gotitas de humor en lo que estamos contando puede ser ese matiz diferente que despierte el interés del lector.  

Usar el humor como punto de inflexión con la audiencia puede ser un punto ganador.

Crear contenidos extensos y que garanticen un desarrollo completo de la temática que se trata es algo que debemos hacer pero ojo, esto no implica que no podamos combinarlo con piezas más ligeras y que jueguen con el ingenio para mostrarse diferentes e irresistiblemente atractivas.   

Para añadir esta dosis de ingenio el redactor de contenidos tiene una serie de muletillas en las que apoyarse: un poco de humor, una referencia o cita de interés, incluso una imagen o un gif pueden aderezar el contenido enriqueciéndolo tanto como se necesita. 

Para impactar en la audiencia a través de la escritura hay que buscar elementos de impacto y el humor sin duda lo es.

Para muestra un botón, mira cómo lo hacen los chicos de La tira de Marketing en su blog con un tema tan serio como es el Marketing de Contenidos aplicado al embudo de ventas: Diversión en el funnel de conversión.

Y practican lo mismo cuando escriben para terceros, mira cómo han convertido un tema aparentemente serio en una historia divertida en el blog en español de SEMrush: Upgrade marketing: estrategia de fidelización, compensación y ventas.

4.- Dominar la investigación y saber documentarse 

Para ser escritor hay que ser investigador y documentalista, ¿por qué?

Pues porque ya hay demasiados contenidos ofreciendo datos inexactos o desfasados por ahí.

Seguro que si te dedicas a esto del marketing de contenidos sabes de lo que hablo, es más me arriesgo a asegurar que según has leído lo anterior has asentido con la cabeza.  

¿Me equivoco?

Si lo que queremos es que el público identifique nuestros contenidos con un 100% de datos fiables que nos aporten credibilidad, tendremos que esmerarnos en ofrecer datos verdaderos y actuales de lo que estamos hablando. 

Si no nos preocupamos por cuidar este aspecto estaremos contribuyendo a crear más desinformación de que la que actualmente hay. 

De hecho, una publicación con datos inexactos o trasnochados puede impactar negativamente en nuestra imagen de marca y en nuestra credibilidad. 

Escribir no es el primer escalón de la escalera de creación de contenido, antes de llegar a ese peldaño es necesario haber pasado por los dos escalones previos de investigación y documentación. 

Saltarte estos dos escalones puede provocar que pierdas el equilibrio y que tu contenido se tambalee.  

5.- Entender los fundamentos básicos del SEO

Hemos de reconocer que el SEO ha cambiado mucho en los últimos tiempos.

¿Significa esto que ya no funciona optimizar los contenidos para los buscadores?

Evidentemente, la respuesta es no. 

Un redactor de contenidos (digitales en este caso) debe saber adaptarse a esas nuevas técnicas SEO que le ayudarán a dar mayor visibilidad a sus publicaciones de forma que posicione en los primeros puestos de la SERP. 

Así, saber elegir correctamente las palabras clave que incluirá en los textos digitales que cree y aplicar el SEO en títulos, subtítulos, encabezados, cuerpo del texto o metadescripciones es algo que este profesional debe saber hacer con los ojos cerrados. 

Pero no todo es SEO, también deberá saber encontrar el equilibrio perfecto para que el SEO no sea FEO.  

Se trata de posicionar las publicaciones pero sin sacrificar por ello la calidad del texto en sí mismo. 

Trabajar como redactor de contenidos calidad y posicionamiento

6.- Conocer de primera mano al público objetivo

La primera pregunta que todo redactor de contenidos debe hacerse es: ¿para quién estoy escribiendo?

Si su respuesta es: “para todo el mundo”, entonces tiene un grave problema. 

Saber para quién y por qué se escribe un texto es un punto clave en la redacción de contenidos.  

Aspectos como la demografía, la edad, el sexo, los intereses o los gustos han de ser tenidos en cuenta a la hora de escribir cualquier pieza. 

Las redes sociales nos ofrecen una excelente forma de investigar a nuestro público objetivo y cómo se comporta, además de con qué temáticas muestra más afinidad. 

Herramientas como Google Analytics también pueden ayudar al redactor a detectar los contenidos más relevantes para sus lectores. 

7.- Mantenerse actualizado y abierto a cambios

Cada día asistimos al nacimiento de una nueva técnica, una nueva plataforma o una nueva herramienta que influye directamente en nuestro trabajo de redacción de contenidos. 

Mantenerse al día de todas estas novedades es impensable pero esto no es óbice para que al menos el redactor de contenidos se moleste en estar tan actualizado como su saturada jornada laboral le permita. 

Una táctica que como redactora de contenidos aplico en primera persona consiste en cribar cuáles de estas novedades son realmente valiosas para mi trabajo y qué tendencias son aplazables o directamente no me aportan lo suficiente.  

Estar actualizado en todo lo relacionado con la redacción de contenidos implica ponerlo en práctica. 

Por lo que además de informarnos sobre tendencias y novedades deberemos invertir tiempo en que no sean solo teoría. 

Salir de la zona de confort de la creación de contenidos es, más que recomendable, necesario pero siempre que el tiempo que le dediquemos a ello signifique beneficios palpables en nuestros textos.  

8.- Ser un experto en redes sociales 

En el punto 6 ya te adelantaba que el conocimiento y dominio de las redes sociales es un plus a la hora de conocer al público objetivo al que nos enfocamos cuando escribimos. 

Y conocerlos lleva asociado que nos darán pistas de aquellos temas que más les interesan y que podemos aprovechar. 

Además de lo anterior, dominar las redes sociales nos puede servir para hacer un estudio de nuestros principales competidores y de los contenidos que están publicando. 

Ver sus contenidos digitales nuevamente nos aporta un extra de información sobre temáticas que tratar o problemas de nuestra audiencia que quizás desconozcamos. 

Un buen redactor digital sabrá aprovechar las oportunidades que las redes sociales ofrecen en cuanto a información sobre contenidos para barrer para casa y sacarle el máximo provecho a aquellos contenidos que está demostrado que funcionan.  

Así mismo, manejarse en redes sociales le dará una visibilidad al publicar contenidos que le respalden como un excelente profesional en su sector. 

Nuevamente se trata de destacar vía contenidos entre la gran multitud de redactores ya existente. 

¿Y qué mejor escaparate que Social Media?  

Consejos de ayuda para todo redactor de contenidos


Además de las habilidades anteriores para trabajar como redactor de contenidos no está de más seguir los siguientes consejos: 

  1. Sencillez y claridad antes de nada. 
  2. Crea borradores previos.
  3. Apóyate en otros miembros del equipo de contenidos. 
  4. Realiza actividades cotidianas con las que encuentres ideas frescas.
  5. Edita, edita y vuelve a editar.
  6. Pide feedback de potenciales clientes o de clientes consolidados.
  7. No busques claramente vender con tus contenidos.

¿Quieres verlos más a detalle?

Vamos con ello. 

1.- Sencillez y claridad antes de nada

Tal y como dijo Leonardo Da Vinci: “La simplicidad es la máxima sofistificación”. 

Por eso, un redactor debe ser sofisticadamente sencillo, cosa que no es fácil, lo admito pero que sí es posible. 

Máxime cuando estamos presentando un producto o un servicio debemos buscar que el lector entienda todo lo que ofrecemos. 

Aplica aquello de que trates el tema que trates hasta un niño de primaria entienda lo que estás diciendo. 

Ten presente como redactor que tienes que luchar contra el tiempo porque ya hay demasiados contenidos ahí fuera por lo que facilitar la lectura y la comprensión de lo que estás contando puede marcar la diferencia entre que el lector acabe tu texto o que se marche a otro sitio. 

Y recuerda que transmitir de forma rápida, clara y precisa las bondades de nuestro producto puede verse recompensado con un mayor volumen de ventas. 

2.- Crea borradores previos

Ya nos ha quedado claro que debemos ser claros y concisos pero no es suficiente con esto. 

Además, nuestros textos deberán contar con una estructura y un orden, y para ello, ¿qué mejor que realizar borradores previos?

En ellos, podemos apuntar las ideas principales y ordenarlas óptimamente para que el lector vaya avanzando de una a otra, de forma que haya un hilo conductor y el contenido no se muestre como un batiburrillo de ideas sin orden ni concierto. 

La siguiente es una estructura guía posible basada en 4 puntos clave: 

1.- El protagonista.

2.- El problema.

3.- El plan.

4.- La solución.  

Una vez que contemos con estos puntos de partida, el siguiente trabajo del redactor será desarrollarlos teniendo en cuenta los objetivos finales que se están buscando. 

3.- Apóyate en otros miembros del equipo de contenidos 

Este punto no es aplicable, evidentemente, a redactores freelance que trabajan por su cuenta de forma independiente y no forman parte de un equipo de trabajo integrado en un departamento de marketing de contenidos. 

Si eres parte de un equipo de contenidos, desde el diseñador hasta la persona encargada de las relaciones públicas, todos podrán contribuir en el aporte de ideas que te ayuden como redactor en la creación de distintas piezas. 

Coordinar los textos con las imágenes o distribuir los contenidos a través de los canales más efectivos es una labor de equipo que busca la excelencia y que suma puntos a la hora de conseguir un mayor y mejor retorno.  

4.- Realiza actividades cotidianas con las que encuentres ideas frescas

Hay momentos en que para ver la redacción de un contenido con más perspectiva se hace necesario levantarse de la mesa y llevar a cabo acciones totalmente cotidianas que nos ayuden a pensar más productivamente en el posible desarrollo de la temática que tenemos entre manos. 

De esta forma, activamos nuestro subconsciente para que nos ayude a juntar las piezas del puzzle de contenido que tenemos que hacer. 

Incluso nos pueden servir para detectar puntos de conexión que quizás se nos hayan escapado de forma consciente. 

A veces la lógica y la razón no son buenas compañeras de la creatividad y debemos prescindir de ellas y tirar de subconsciente para unir la red de ideas interconectadas que se nos está escapando.

Por ejemplo, salir a pasear, algo totalmente mundano pero ajeno a la labor asociada al trabajo de redacción puede ser una fuente de inspiración para conectar los puntos que ya tenemos en la mente de forma que nuestro proceso de escritura sea más claro, simple y, desde luego, mucho más eficiente. 

5.- Edita edita y vuelve a editar

Si te dedicas a crear contenidos seguro que te vas a sentir identificado con la siguiente situación:

“Después de un laborioso proceso de elección de tema, investigación, documentación y redacción, pones el punto final a un artículo del que a priori te sientes totalmente orgulloso.

Como ya es tarde, dejas la primera revisión para el día siguiente.

Te levantas pronto y relees lo escrito y… ¡horror! encuentras un montón de cambios que hacer. 

Tu artículo perfecto ya no lo es tanto y, de repente, encuentras un montón de frases que solo son ruido en ese texto que considerabas perfecto.”

Pues bien, esto no solo es normal, sino que personalmente no conozco a ningún escritor al que no le pase. 

De hecho, realizar ediciones y revisiones es una excelente forma de detectar palabras inútiles o ideas que no se ajustan al mensaje de marketing que queremos transmitir. 

Hacer una lectura del texto en voz alta puede ayudarnos a hacer el proceso de edición más eficaz.  

Con la edición también puede que aparezcan nuevos puntos de conexión. 

Sí, esos de los que hablábamos en el punto 4.   

6.- Pide feedback de potenciales clientes o de clientes consolidados

Ya lo he mencionado a lo largo de este artículo, escuchar de forma activa y pedir opinión a aquellos usuarios que puedan estar interesados en nuestros contenidos nos ayudará a poner el foco en los temas que realmente son de interés.

Y no sólo esto, también nos ayudará a limar aquellos defectos que los lectores encuentren y que quizás se nos hayan pasado desapercibidos. 

7.- No busques claramente vender con tus contenidos

Hay que tener claro que una cosa es el marketing de contenidos y otra muy distinta el contenido específico para vender y, por supuesto, el redactor lo tiene que tener presente. 

Con el marketing de contenidos iniciamos la conversación con el potencial cliente o con el cliente ya consolidado. 

Sé sutil y no asustes al lector que, de entrada, ya se dé perfecta cuenta de que estás intentando venderle algo. 

Esto es un proceso de conquista y no una cita rápida. 

El foco debe estar puesto en la audiencia y en proporcionarles valor para entretenerles, educarles o informarles. 

Trabajar como redactor de contenidos audiencia

No olvides que el contenido de marca está enfocado en la marca y la conversación no es bidireccional como en el caso anterior, sino que es de una única dirección. 

Si has llegado hasta aquí seguro que es porque estás interesado en trabajar como redactor de contenidos. ¿Te ha parecido útil la información que te he compartido?

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