¿Soy la única a la que le pasa que cada vez con mayor frecuencia asisto a prácticas de malas maneras en Social Media?
Me temo que no, no soy la única.
Hablo con compañeros profesionales del medio y muchos de ellos coincidimos en una tendencia, lamentablemente frecuente, en la que las buenas prácticas dejan paso a modos no demasiado recomendables con fines tan “mundanos” como el de conseguir interacciones en Redes Sociales.
Una de estas conversaciones con profesionales con las que he comentado este tema ha sido, precisamente, con la ponente invitada al próximo Twitter chat del miércoles.
¿Quién nos va a hablar de buenas maneras en Social Media?
Su nombre es Erika Martin y doy por hecho que si te dedicas al Social Media, seguro te has reído un buen rato leyendo alguno de sus proféticos y reales posts de su blog “Anécdotas de secretarias”.

Detrás de Erika se esconde un personaje misterioso que oculta su imagen para preservar un anonimato que le permite hablar de las cosas que ve y que en muchas ocasiones ha “sufrido” profesionalmente.
Sí, nuestra invitada habla en muchos de sus artículos en primera persona cuando expone conflictos de oficina y malas maneras profesionales que están arraigadas cual percebes a la roca.
Definir a Erika pasa inevitablemente por mencionar a una mujer sencilla, inquieta, creativa y con una visión de futuro que da miedo.
No, no estoy exagerando.
He prometido no desvelar más de lo necesario de nuestra ponente pero no puedo acabar su presentación sin decirte que algunos de los proyectos que esta mujer tiene en marcha están sirviendo en este momento de orientación para muchos profesionales tanto en España como en LATAM.
Son ya varios los premios que Erika colecciona, más de 20 premios blogueros y varios reconocimientos por ser bloguera ejemplar.
Además, logró estar en el 1º puesto por votación popular en 2016 y en el 4º este año, en los premios 20blogs del periódico 20 minutos
Todos ellos son muestra de la excelente labor que está llevando a cabo y que le están catapultando como una de las plumas digitales de referencia en Social Media.
Para su participación en #SoMeChatES, ha preparado una batería de preguntas que no van a dejarte indiferente y que te dibujarán un mapa de buenas prácticas sociales que te aconsejo pongas en práctica, si es que no lo haces ya.
Como de costumbre, para ir calentando motores he preparado una pequeña introducción sobre la temática y que sirve de antesala a lo que Erika nos contará en su participación ante la comunidad de somechaters.
Vamos con ello.
¿Por qué abundan las malas maneras en Social Media?
Te lo decía al principio, para algunos profanos a nivel profesional hace ya mucho tiempo que las redes sociales y todo lo que está vinculado a Social Media tiene la marca “666” escrita a fuego.
El problema se agudiza cuando esta visión maléfica se extiende a los que no sólo no somos profanos sino que nos dedicamos de lleno a los medios sociales y nos contagia con una realidad muy poco “friendly”.
Durante largo tiempo, los profesionales de Social Media nos hemos afanado en intentar lavar esa mala imagen de RRSS, bloggers y demás especies sociales argumentando una clara falta de alfabetización digital y un gran desconocimiento del uso profesional de las herramientas y plataformas sociales.
Pero ahora, el problema empieza a tener un mayor calado que implica ya no sólo un intrusismo profesional elevado, sino mucho más.
Esto ya no va sólo, por ejemplo, de aquellos que venden cursos para ser “Community Manager experimentado” con un curso de 5 horas y 15 euros de coste.
Esto ya no va sólo del tradicional follow – unfollow, esto es, te sigo en Twitter y cuando veo que me sigues te quito de la lista de mis following.
Esto empieza a ser más serio.
4 Malas maneras que detesto en Social Media
#1.- Te agrego a grupos y no te pregunto
Este es uno de los que más odio, no hay mes que no me incluyan en grupos (sobre todo en Facebook) sin antes preguntarme si me apetece o me interesa estar en ellos.
Algo tan sencillo como un simple mensaje o email preguntando si quieres formar parte del grupo en cuestión, es obviado de manera premeditada causando en muchos de los que nos vemos involuntariamente adheridos, un cierto enojo.
Lo sé, el fin es conseguir 800.000 millones de seguidores del grupo en cuestión (nótese el sarcasmo en la cifra anterior) que reporten al mencionado grupo unos valiosos beneficios en forma de interacciones.
Pero, y aquí llega mi pregunta: ¿dónde quedan la educación y las buenas maneras?
Podría entender esta actitud si hacer lo correcto fuera difícil de llevar a cabo, pero teniendo las buenas prácticas tan a mano como ya he mencionado ¿qué necesidad existe de molestar a la gente?
La respuesta es sencilla, ante esta actitud lo que prima es una inmediatez de respuesta y una comodidad por parte del que te mete en el grupo que, de hacerlo correctamente, conllevaría mucho más trabajo, para él evidentemente.
Y claro, no debemos olvidarnos del estudiado factor disuasorio y que podríamos titular: “cómo voy a decir que no a este grupo” y que es primo hermano del: “tengo que quedar bien y no puedo salirme del grupo. ¿Qué van a pensar si me salgo?”.
En resumen, te encuentras formando parte de algo que no quieres pero que profesionalmente no está bien visto que rechaces.
Dos soluciones:
1.- Tragas y quedas “bien”.
2.- Te sales del grupo y mantienes tus principios a salvo,
#2.- Etiquetas a granel
Sí, también he sido mordaz en este título.
Aquí quiero dejar claro algo desde el inicio… Todos etiquetamos… repito Todos, todos etiquetamos en Redes Sociales.
Peeeeero, hay una sutil diferencia entre etiquetar como si no hubiera un mañana y etiquetar como mención a aquellas personas relacionadas con lo que estamos hablando.
Te pongo un ejemplo para que lo veas más claro.
Imagínate que escribo un artículo con la opinión de una serie de profesionales y luego, muevo este post en mis Redes Sociales etiquetando & mencionando a esas profesionales.
En este caso, no estoy obrando de mala manera, simplemente estoy dando difusión a un artículo y otorgando el merecido reconocimiento a las profesionales implicadas.
Este es el artículo ejemplo: 15 Colaboradoras opinan sobre el futuro de las mujeres en marketing.
Y esta es la publicación en Facebook:

Hasta aquí todo correcto.
El problema viene cuando la publicación y la etiqueta no guardan ninguna relación entre sí y sólo buscan provocar una interacción forzada de vuelta por parte de la persona mencionada.
En este capítulo, podría poner ejemplos concretos que por no herir la sensibilidad de nadie voy a omitir.
#3.- Tan pronto te contacto te intento vender
Estoy viendo la sonrisa en tu cara al leer este titular.
Lo sé, te ha pasado un sinfín de veces.
Alguien te contacta, aquí valen todas las redes sociales (no se salva ni LinkedIn) y en el momento en que con toda tu buena fe aceptas la invitación de contacto, va y ¡zasca! golpe directo al estómago en formato de mensaje comercial.
¡A ver!
Respira profundo, todos queremos vender algo.
Sí, yo también quiero vender mi gestión de Twitter chats a empresas pero no por eso, les ataco a la yugular con este tipo de acciones.
Con toda esa elegancia que una buena estrategia de marketing lleva asociada.
Mención especial en este apartado tienen aquellos que te contactan, que rechazas educada pero categóricamente y que, meses más tarde, te vuelven a contactar para ofrecerte más de lo mismo.
Siguiendo con el aire jocoso de este artículo, quiero pensar que este tipo de acciones se deben a una falta de control de actividades marketinianas por parte del susodicho en cuestión.
#4.- Hola, soy R2D2
O como mandar un mensaje robotizado, desnaturalizado y quedarse tan ancho.
Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos los que nos dedicamos a esto del marketing digital es la falta de tiempo.
Demasiados artículos por escribir, demasiadas herramientas por conocer, demasiadas app por probar y poner en marcha, demasiado de todo, excepto de tiempo.
Así que, ante esta coyuntura lo más lógico es automatizar pero… hay una gran diferencia entre la automatización inhumana y la automatización con un poquito de corazón y buenas maneras.
Seguro que como yo, también estás cansado de recibir mensajes personalizados pero totalmente impersonales que huelen de lejos a herramienta a tal efecto.
Buscar un equilibrio entre optimizar el tiempo automatizando y automatizar a diestro y siniestro es una tarea complicada pero a la que, en mi opinión, deberías dedicar un poco más de mimo que luego se traslade a tus seguidores.
Conclusión
Podría seguir hablando de todas esas malas maneras que me disgustan en Social Media, pero tampoco es cuestión de ahondar más en la herida.
Para recibir más pautas con buenas prácticas te aconsejo que no te pierdas el Twitter chat con Érika Martin en el que nos va a enseñar a comportarnos en nuestro día a día digital.
De momento, echa un vistazo a las preguntas oficiales que junto con Érika hemos preparado.
Hasta que llegue el evento con Érika, ¿quieres anticiparnos que malas maneras digitales te molestan personalmente? Puedes hacerlo a través de los comentarios.
Especialista en marketing de contenidos, editora digital y redactora SEO. Profesora en distintos másteres y cursos de marketing digital. Conferenciante.
Responsable: Alicia Rodríguez Ruiz + info
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Más que una mala manera, considero un caso de despiste no poner el nombre o la referencia cuando se participa en un chat, sea tuitero o no. De esta forma, nunca se sabe exactamente de qué se está hablando ni a quién.
Alicia,
muchas gracias por la pedazo presentación que me has hecho y, por supuesto por la invitación al Twitter Chat del miércoles. ¡Menudo temazo! Me da que van a salir muchas experiencias y malas prácticas que todos hemos vivido y “sufrido” en las redes sociales.
En fin, el reloj ya está haciendo tic tac tic tac
¡Hasta miércoles!
A por ello. Go ahead!!!
Ay, Alicia, esta semana va a traer cola, ya verás. A mi (ya lo sabes) la mala práctica que más verde de pone, y no de envidia precisamente, es la de no citar las fuentes. Primero porque afecta a mi trabajo, especialmente al que realizo con las infografías, que te aseguro que las 5 horas no me las quita nadie. No me parece profesional, ni educado, ni de personas maduras y adultas.
¡Pero esto es lo que hay! Como en tantas otras facetas de la vida, habrá que suplir lo malo con lo bueno. Al menos podremos dormir tranquilas y en paz. Me apetece mucho el Twitter Chat del miércoles, ¡palabra!
Sí, el tema de las infografías tiene tela también. A todos nos encanta enriquecer nuestros contenidos con infografías de calidad propias o ajenas pero no es de recibo que se nos olvide tan rápidamente todo el trabajazo que hay detrás del diseño de cada una de ellas. Carmen, esta guerra va a ser cruenta y larga me temo.
Schsssst, ahora que no nos oye nadie, he de reconocer que este evento me mola un montón.
Será porque sé que Érika se lo ha currado un montón y no nos va a dejar indiferentes.
Hola Carmen,
hablaremos el miércoles de las fuentes y el “copia y pega” que hacen algunos de los contenidos, imágenes y, por supuesto, infografías. ¿Tanto cuesta pedir permiso para utilizarlo, avisar o mencionar la fuente? De verdad que no lo entiendo.
Me estoy encendiendo jaja te dejo y el miércoles nos leemos 🙂
Un abrazo
Por supuesto, las 4 malas prácticas que comentas están ahí.
Pero hay una que odio en especial y que has mencionado por encima: que la gente te añada en LinkedIn sin un mísero saludo.
Me parece fundamental, más en esa red social, decir algo, un “hola”.
¿Tú qué haces en tu vida real cuando te presentan a alguien? Saludas, ¿no?
Pues aquí es igual pero en formato digital.
Me parece que en el Twitter Chat de este miércoles vamos a poder desahogarnos todos un poco 😉
Hasta entonces!
Hola Sonia,
parece que muchos han olvidado aquello que nos enseñaron en pavulitos: “no te olvides de decir hola, por favor y gracias”
Enlazándolo con el comentario de Alicia, a mi me sorprende mucho esta falta de educación en Linkendin, que es una red donde te puedes jugar mucho profesionalmente y tienes que cuidar la huella que dejas en los demás. ¿Tanto cuesta ser elegante y educado?
Vamos a hacer mucha “terapia” el miércoles todos en el Twitter Chat ?
Gracias por el comentario. ¡Hasta muy prontito!
Totalmente de acuerdo contigo Sonia. Las formas son las formas en todas nuestras actuaciones sociales pero si hay una red social en la que estas formas son todavía más “selectas” es en LinkedIn. Yo tengo una teoría que intento poner en práctica siempre: cuando pido un contacto estoy en cierta forma pidiendo un favor a esa persona, entonces, ¿por qué no le doy las gracias cuando me acepta? Un simple gracias puede ser la llave que abre la puerta a un networking serio.
Ya contando las horas para que llegue el miércoles porque intuyo que vamos a tener mucho de qué hablar y aprender con Érika Martin.
Un abrazo y gracias por enriquecer el post con tu comentario.